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BKNG 2026-09-18

ABNB vs BKNG

Booking Holdings Inc.

Booking factura más del doble que Airbnb y gana más del triple a nivel operativo. El mercado la valúa apenas un 30% más. Esa distancia es la historia.

Títulos alternativos: "Dos formas de cobrar por una noche" · "Airbnb y Booking: el mismo riesgo, dos precios"


Los dos negocios

Airbnb y Booking hacen, en el fondo, lo mismo: ponen a alguien que tiene donde dormir frente a alguien que necesita dormir en algún lado, y se quedan con una parte de lo que se paga. Ninguna de las dos es dueña de un solo cuarto.

Airbnb nació de las casas y departamentos de particulares. En 2025 pasaron por su plataforma US$91.300 millones en reservas y se quedó con unos 13,4 centavos de cada dólar: US$12.200 millones de ingresos HECHO. Tiene el 44% del mercado mundial de alquileres temporarios, 28 puntos más que en 2019 HECHO.

Booking nació de los hoteles. Es la dueña de Booking.com, Priceline, Agoda, KAYAK y OpenTable. En 2025 intermedió US$186.100 millones en reservas, se quedó con unos 14,5 centavos por dólar y facturó US$26.900 millones HECHO. Y aunque se la sigue pensando como una empresa de hoteles, el 37% de las noches de Booking.com ya son casas y departamentos, el terreno de Airbnb HECHO.

Las dos cobran por adelantado y le pagan al anfitrión después. En el medio retienen plata de los viajeros, más de US$10.000 millones cada una, que financia la operación sin costo HECHO. Es el mismo mecanismo que hace buenas a las aseguradoras, aplicado a los viajes.

Lo que las separa

A primera vista son primas hermanas. Mirando de cerca, hay cuatro diferencias que ordenan todo lo demás.

Cómo consiguen al cliente. Alrededor del 90% del tráfico de Airbnb llega solo: la gente escribe "Airbnb" o abre la app HECHO. Es una marca que se volvió el nombre de la categoría. En Booking, un poco más de la mitad de las noches llegan en forma directa HECHO, y el resto se compra. Gasta US$8.200 millones por año en marketing, buena parte pujando por aparecer en Google HECHO. Airbnb consigue clientes casi gratis. Booking los paga.

Cuánto ganan. Booking convierte el 32,8% de sus ventas en ganancia operativa, unos US$8.800 millones en 2025 HECHO. Airbnb, el 20,8%, unos US$2.500 millones, y ese margen bajó en 2025 por lo que gasta en negocios nuevos HECHO.

Cuánto pagan en acciones. Esta es la diferencia que menos se mira y la que más pesa. Airbnb le paga a su gente en acciones el equivalente al 13% de sus ventas; Booking, el 2,3% HECHO. El flujo de caja que Airbnb muestra, unos US$4.800 millones, se reduce a unos US$3.200 millones cuando se cuenta ese pago como el costo real que es INFERENCIA. En Booking la diferencia es chica.

Quién manda. Airbnb la dirige su fundador, Brian Chesky, que cobra un dólar de sueldo y tiene más de US$9.000 millones en acciones HECHO. Los tres fundadores controlan el 80,6% de los votos con el 27% del capital, y el directorio recomendó rechazar una propuesta para ponerle fecha de vencimiento a ese control HECHO. Booking la dirigen profesionales sin accionista de control, con un gobierno limpio de manual HECHO. Una apuesta a una persona, la otra a un sistema.

Y hay algo que las iguala: ninguna de las dos puede subir precios. La comisión de Airbnb lleva seis años entre 12,8% y 14,1%, y la de Booking está plana en torno a 14,5% HECHO. Los anfitriones profesionales publican en las dos plataformas a la vez con un par de clicks, y eso le pone techo a la comisión de cualquiera INFERENCIA.

Los riesgos

El riesgo más grande es el mismo para las dos, y viene de afuera: que la gente deje de buscar alojamiento entrando a una app o a un buscador, y le pida a un asistente de inteligencia artificial que le reserve. Si eso pasa, la marca pesa menos, el que controla la conversación se queda con la relación, y la plataforma pasa a ser la trastienda que ejecuta la reserva.

Pero les pega distinto. A Booking ya le está pasando algo parecido: Google pasó de tener el 22% del mercado de comparadores de viaje a entre el 32% y el 35% en dos años, y la propia empresa reconoce que el tráfico que le llega gratis desde los buscadores está cayendo HECHO. A Airbnb todavía no se le nota, porque casi nadie la encuentra por Google. Pero justamente por eso tiene más para perder: su ventaja entera es que el cliente llega solo OPINIÓN.

Después, cada una tiene los suyos. Airbnb enfrenta una regulación que avanza ciudad por ciudad: Nueva York prohibió en los hechos los alquileres de departamento entero por menos de 30 días, y Barcelona va a eliminar todas sus licencias turísticas en noviembre de 2028 HECHO. Booking enfrenta a Bruselas: la Unión Europea la designó "guardián de acceso", lo que le prohíbe exigir a los hoteles que no ofrezcan precios más bajos en otros canales, y le bloqueó en forma definitiva la compra de Etraveli HECHO.

Y cada una tiene un punto débil en cómo usa la plata. Airbnb lleva más de cinco años empujando experiencias, servicios y ahora hoteles, y todo eso junto sigue siendo menos del 5% de sus noches HECHO. Booking recompra acciones a un ritmo que ya supera lo que genera, y la diferencia la está financiando con deuda HECHO.

De qué depende el futuro de cada negocio

El de Airbnb depende de tres cosas, en este orden. Primero, que la marca siga siendo la puerta de entrada cuando la búsqueda cambie de forma. Es el activo que sostiene todo. Segundo, que el volumen siga creciendo: las noches reservadas subieron 10% en el último trimestre y la empresa guía un crecimiento de ingresos de alrededor del 15% o más para este año HECHO, pero sin poder subir la comisión, todo el crecimiento tiene que venir de más viajes. Tercero, que alguna de las apuestas nuevas funcione. La historia no ayuda: el único negocio que Airbnb logró hacer grande es el original OPINIÓN.

El de Booking depende de algo más simple de enunciar y más difícil de controlar: cuánto le cuesta cada cliente. Cada punto de tráfico directo que gana es margen que deja de transferirle a Google, y cada punto que pierde va en la otra dirección. Las noches reservadas crecen, pero desaceleraron del 8% en 2025 al 5,3% en el último trimestre HECHO. Si ese número se estabiliza en torno al 5% y el costo de conseguir clientes no se dispara, Booking sigue siendo una máquina de caja que achica su cantidad de acciones año tras año: ya las redujo 34,8% en nueve años HECHO.

Mi lectura es que el negocio de Airbnb tiene más futuro y el de Booking tiene más presente OPINIÓN. Airbnb crece el doble, con una marca que Booking no tiene. Booking gana mucho más plata hoy, con más disciplina, y ya demostró que le puede sacar clientes a Airbnb en su propio terreno: genera alrededor del 85% del volumen de noches en casas y departamentos que tiene Airbnb con menos de la mitad de los avisos HECHO.

Cuánto vale cada una

Acá la comparación se da vuelta.

Por Airbnb, el mercado paga unas 37 veces sus ganancias, y unas 28 veces el flujo de caja una vez descontado el pago en acciones HECHO. Por Booking, unas 19 veces sus ganancias y 13 veces su flujo de caja, cerca del piso de su rango de los últimos seis años HECHO.

Mis números cuentan lo mismo con más detalle. Para Airbnb, combinando escenarios, llego a un valor de alrededor de US$137 por acción contra los US$166 a los que cotiza OPINIÓN. El precio está un 20% por encima de lo que yo creo que vale. Si le saco todo el crecimiento y la valúo solo por lo que gana hoy, da unos US$60 INFERENCIA: casi dos tercios del precio son crecimiento futuro.

Para Booking llego a un valor de entre US$180 y US$185, contra un precio de US$168 OPINIÓN. Un descuento chico, de entre 6% y 9%. Sin ningún crecimiento, vale unos US$90 INFERENCIA: la mitad del precio ya está cubierta por el negocio tal como es.

El futuro de cada acción

La mejor forma que encontré de comparar dos precios es preguntar qué tiene que creer el que compra.

El que compra Airbnb hoy necesita creer que su flujo de caja va a crecer alrededor de 13% por año durante diez años INFERENCIA. Es más de lo que crecieron sus ingresos el último año (10%) y requiere que la marca resista la inteligencia artificial, que la regulación no se acelere y, probablemente, que alguna de las apuestas nuevas funcione. No es imposible. Pero es pagar por adelantado el escenario bueno.

El que compra Booking necesita creer que su flujo va a crecer alrededor de 3% por año para siempre INFERENCIA, cuando hoy sus ingresos crecen entre 7% y 8%. El precio ya incluye una buena dosis de miedo a que la inteligencia artificial y Google le coman el negocio.

Hay una asimetría que me parece importante. Si la inteligencia artificial termina desplazando a las plataformas, las dos sufren, pero la acción de Airbnb tiene mucho más para caer, porque su precio no contempla ese escenario. Si no pasa, Booking tiene más para ganar, porque su precio sí lo contempla. Si el mundo se parece al de los últimos diez años, Airbnb necesita cumplir su promesa solo para que la acción no baje, y Booking no necesita crecer mucho para que la acción suba OPINIÓN.

Ninguna de las dos ofrece hoy un margen que me deje tranquilo. En Airbnb el margen es negativo. En Booking es positivo pero chico para un riesgo que, si se da, no es pasajero.

Lo que me dejó la comparación

Confieso un sesgo que esta comparación me obligó a ver. Airbnb tiene la historia que me gusta contar: el fundador que cobra un dólar, la marca que se volvió el nombre de la categoría, la empresa que ganó 28 puntos de mercado en cinco años. Booking tiene la historia que me cuesta contar: una máquina eficiente, dirigida por profesionales, que le paga a Google para existir. Si me dejara llevar por el relato, elegiría Airbnb.

Los números dicen otra cosa. No dicen que Booking sea mejor negocio que Airbnb. Dicen que el precio de Airbnb ya cobra su historia y el de Booking descuenta sus miedos. Son dos preguntas distintas, y confundirlas es de los errores más caros que se pueden cometer invirtiendo.

Escribirlo me ordenó qué mirar en los próximos balances. En Airbnb, si la comisión sigue plana y los negocios nuevos siguen sin pesar. En Booking, si las noches se estabilizan en torno al 5% y si la deuda para recomprar acciones encuentra un techo. Los dos reportan entre fines de octubre y principios de noviembre.

Hasta la próxima.

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